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Anata andino y carnaval: dos expresiones celebratorias de horizontes civilizatorios diferenciados

Poradministrador

Feb 14, 2026

Simón Yampara Huarachi

Simonyampara2023@gmail.com

Mucha gente en estos días (mes de febrero) hablan de anata y carnaval como sinónimos, hasta afirman que es una expresión del sincretismo cultural, la diferencia no solo, es lingüística entre aymara-qhichwa y castellano; sino corresponden a expresiones culturales, cognitivos y civilizatorios diferenciados

Entrando en profundidad y averiguamos fuentes históricas y memorias orales comunitarias, constatamos un desencuentro histórico de pueblos y civilizaciones: entre Abya-yala y Europa occidental, 12 de octubre de 1492 es el hito histórico de ese desencuentro en centro América (Salvador) y 1532 en el Tawantinsuyu (Cajamarka-Cusco).

En este sentido, anata es la expresión celebratoria del mayor ayni: reciprocidad biótica a la maduración de la producción agropecuaria, la seguridad alimentaria a la coexistencia y convivencial  del pluriverso de mundos bióticos, donde se celebra jugando al baile de la juventud y la red de familias comunitarias con música propia de la tarqueada, pinkillada, Moseñada, khunkhuta,… expresión y movilización de todo un sistema comunitario con indumentaria copiosa de los colores de la flora fauna de la ecología territorial y la kurmi macho-hembra, que nos muestra en esta época de lluvia, expresión celebratoria a la maduración de la producción, brindada por la lluvia adecuada, irrigación natural de – Jallupacha- estacionalidad y periodo de lluvias, a las deidades protectoras y criadores conocidas de Apu-Achachilas y Pachamama (abuelos naturales proveedoras de agua a la madre tierra para la reproducción alimentaria), el Tata Inti y la Phjsimama (padre sol y madre luna, proveedora de las energías del calor, la luz del día, el frio y la oscuridad de la noche), con inalmama (hojas de coca), saramama (confitados, chicha de maíz), umalmama (liquido destinado a la circulación de las aguas de los ríos lagunas y el mar)

Es la celebración mayor de la estacionalidad de la lluvia y la maduración de la producción, por medio del juego del baile al ritmo de la música generada e interpretada por los ayllus y las markas andinas, dando seguridad alimentaria al pluriverso de mundos bióticos en el mundo de la tierra. Es la celebración del ayni: reciprocidad con las deidades naturales para renovar las energías de la vida y sistemas de vida, en un ciclo de Pachakuti, dentro del horizonte civilizatorio de Tiwanaku-Cusco. Anata es una celebración comunitaria que se extiende en tiempo inaugurando desde candelaria (2 de febrero) hasta tentaciones fines de febrero o principios de marzo de cada año.

Y carnaval, es la celebración antrópica, por medio de bailes y comparsas de gremios urbanos, santificados por el monoteísmo cristiano, bajo la interpretación de música de bandas contratadas e interpretación de bailes por comparsas variadas y bloques según gremios extendidos, donde hacen juego a la libertad del cuerpo humano de ambos sexos. Es una movilización de las energías: antrópica-economicista, donde el “dios dinero” manda las relaciones sociales y de bailes. Es la celebración a la carne del cuerpo humano con soltura a la acción sexual, de ahí viene eso de carne en rebalse, celebración a la carne del cuerpo humano, con el mito teológico de emulación de las energías de los santos y vírgenes generadas por la invasión de la mitología del monoteísmo cristiano correspondiente al horizonte civilizatorio de Castilla. Las celebraciones en este horizonte son más puntuales, a lo más un par de días de intensa mercantilización.

Al respecto, por razones de espacio para reflexionar y pensar, mencionamos y citamos dos fuentes importantes: Guaman Poma de Ayala 1988.Nueva Coronica y Buen Gobierno y Bonfil Batalla Guillermo 2024 Mexico Profundo Una civilización negada, que nos ayuda entender esa diferenciación entre anata y carnaval en el proceso histórico.

En este sentido, las celebraciones de anata y carnaval -en un mismo contexto territorial- son expresiones de dos parcialidades de la vida y sistemas de vida, que, si visibilizamos, dignificamos y tratamos adecuadamente considerando que son dos parcialidades de la vida que requiere de un t’nqhu = encuentro de civilizaciones en el marco de respeto y aporte propio, buscando la resultante del encuentro de civilizaciones, para forjar el taypi del encuentro de las civilizaciones, lejos de los discursos de inclusión, exclusión, de perpetuación del dominio y subalternizacion colonial.

Ahí están las pistas; Guaman Poma de Ayala nos habla de dos ideas centrales: “dos horizontes civilizatorios: las Yndias del Pirú- Cusco en lo alto de Castilla y Castilla en lo auajo de las Yndias y “El mundo al revés” “Y anci está el mundo al rrevés” (pp.34, 35; 710,711)

Por otra: Guillermo Bonfil Batalla (2019, 2024) pensar civilización ante las demandas actuales afirma: […]. Más aún: planteo que los problemas inmediatos, los que hoy nos agobian con su presencia crecida y simultánea, se comprenderá solo aislada y parcialmente (y, en consecuencia, se podrán resolver solo parcial y aisladamente en el mejor de los casos) sino se enmarcan en el dilema no resuelto que nos plantea la presencia de dos civilizaciones. Porque dos civilizaciones significan dos proyectos civilizatorios, dos modelos ideales de la sociedad a la que se aspira, dos futuros posibles diferentes. Cualquier decisión que se tome para reorientar al país, cualquier camino que se emprenda con la esperanza de salir de la crisis actual, implica una opción en favor de uno de esos proyectos civilizatorios y en contra del otro. […] El primer proyecto llego con los invasores europeos, pero no se abandono con la independencia: los nuevos grupos que tomaron el poder, primero los criollos y después los mestizos, nunca renunciaron al proyecto occidental. No han renunciado a él.  […] un país minoritario que se organiza según normas, aspiraciones y propósitos de la civilización occidental que no son compartidos (o lo son desde otra perspectiva) por el resto de la población nacional […] lo llamo aquí el México imaginario[1] vs. Mexico profundo.

Todos sabemos que los pueblos originarios milenarios de los andes y Mesoamérica y el continente del Abya-yala, Tiwanaku y Cusco, desde 1492, ha sufrido la invasión colonial, la imposición de valores (antivalores) del horizonte Castilla a sistemas de vida cosmoconviviales del horizonte de Cusco. Lo preocupante es que la practica y la vivencia el horizonte Cusco permanece encubierta, por la imposición/invasión de los anti valores del horizonte Castilla. Un problema histórico irresuelto.

La visión y valores (antivalores) del horizonte de Castilla desde 1492- 1532 (centro América y Tawantinsuyu), invade e impone su dominio, al continente Abya-Yala: territorio en permanente florecimiento; Tiwanaku = expresión de las cuatro piedras angulares de la vida en un taypi y Tawantinsuyu: territorio constituido por cuatro espacios en uno, con taypi Cusco, que en la lógica lingüística andina expresa el qallqu = cinco expresión de la pentalidad en unidad, expresión matemática con base del exponente cinco, cuantificación y cualificación de los bienes de la vida, inversa de qullqa = Nido/almacén de bienes de la vida, producto expresivo  del paradigma de sistemas de vida del Suma(n) Qama Qamaña sigla Suqqa, hoy en debate en el mundo y en los espacios del sistema mercantil kapitalista sigla Simeka

En este sentido, anata-carnaval son expresiones celebratorias de horizontes civilizatorio culturales cognitivos hccc diferentes, que en los andes corresponden a proyectos y paradigmas históricos yuxtapuestos que merece no solo bailar y folclorizar, sino, reflexionar, entender y estudiar la connotación celebratoria; el uno -horizonte Cusco- con su anata- se preocupa por cultivar los factores del tramado, del tejido del textil de la vida y el otro -horizonte Castilla- con su carnaval, se reduce a la preocupación antrópica-economicista haciendo prevalecer el gozo y la eventual felicidad por medio del baile y la distracción del sexo.

Jallalla jallupacha-anata phajsi, Altu Pata Martka, 12/02/2026


[1] Bonfil, B. Guillermo 2024. Mexico Profundo Una civilización negada FCE Mexico, pp.13, 14.

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