El peligro de una  guerra racial en Bolivia

*Por David Ticona Balboa

La incursión de Felipe Quispe el “Mallku” en el escenario político, ha dado un nuevo rumbo al conflicto por las elecciones en Bolivia. Un indio, ex guerrillero del Ejército de Liberación Tupak Katari EGTK, protagonista de un levantamiento indígena el año 2003, aquel que renuncia a su curul de diputado, hoy inicia las movilizaciones contra el gobierno de Jeanine Áñez. Felipe, no está jugando.

Ha quedado en segundo plano la fecha de la convocatoria a las elecciones, ahora las voces de los movilizados es: “renuncia de la presidenta transitoria”. ¿Porque? Por el bocón y las metidas de pata del ministro Murillo, que sin tener moral, asume un ministerio donde el mínimo requisito es haber prestado su servicio militar, este fue sentenciado a dos años de cárcel por haber falsificado su libreta de Servicio Militar.

Felipe Quispe, un aymara de la región  indomable de Achachachi, forjado como guerrillero, ex Ejecutivo de la Confederación Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, con licenciatura en Historia en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), protagonista del levantamiento aymara de 2003 que logró la caída del régimen neoliberal de Gonzalo Sánchez de Lozada es ahora que asume las riendas de las protestas.

Quispe tiene un discurso claro y preciso para cautivar a las bases “indígenas” la recuperación del poder político arrebatado por un genocidio consumado por parte de españoles y ahora sus descendientes que pretenden detentar el poder político como si fuera una herencia.

El Líder aymara, reivindica el etno nacionalismo aymara como base de cohesión en la presente lucha, se ha declarado una eventual guerra racial en el país, por una parte la oligarquía boliviana compuesto por descendientes de españoles nacidos en Bolivia, croatas, y otros ciudadanos extranjeros inmiscuidos en el escenario político ejemplo Chi Hyun Chung. Y por otra los pueblos indígenas con sus trabajadores, empresarios, campesinos e intelectuales.

El “Mallku” (máxima autoridad aymara) genera en las bases un liderazgo único, hegemónico y ahora dispuesto a derrocar a un régimen transitorio que no supo dar respuestas a las necesidades de sectores ninguneados por el régimen de  Evo Morales. Escándalos de corrupción, improvisación en el manejo de la pandemia del covid-19, nepotismo, contratos lesivos a los intereses del estado, malos manejos en la venta de los recursos naturales y la advertencia de la entrega del litio a EE UU.

La toma del poder de parte de las naciones indígenas es ahora el discurso de Felipe, el derrocamiento de Áñez, la recuperación de los recursos naturales, y el auto gobierno, la libertad, la democracia son los temas manejados por el líder histórico aymara.

El Mallku, hace un llamado a los profesionales aymaras que se forman en la Universidad Pública de El Alto (UPEA), que en el golpe de estado de 2019 ha estado ausentes, con un silencio cómplice. Esos profesionales tienen que tomar el poder y cambiar la historia de saqueo del kollasuyo perpetrada desde la llegada de los invasores españoles.

Los 500 años de resistencia, el saqueo de los recursos naturales desde la colonización a punta de la espada y la cruz, el reconocimiento de los mártires indígenas como Tupak Katari, Bartolina Sisa, y otros líderes muertos por defender a la nación aymara es otro elemento cohesionante en el discurso de Quispe.

Este conflicto está desatado una guerra racial, por una parte los pueblos indígenas y por otra los “k´aras” (pelados) hijos de descendientes extranjeros que se apoderaron del estado boliviano, esta situación se ha ahondado con la asunción del poder de Jeanine con la biblia y despreciando la wiphala símbolo indígena.

Se ha conformado un grupo paramilitar que fue contundente en el golpe de estado de 2019, ahora se está rearticulando para desbaratar con violencia los puntos de bloqueo, la violencia generará más violencia por que los jóvenes aymaras y de otras nacionalidades se levantarán y puede desatarse un derramamiento de sangre nunca antes visto.

Paradójicamente el covid-19 es un pretexto del régimen de Áñez para prorrogarse en el poder y también es su punto débil, esta enfermedad está azotando con mayor fuerza en la clase media para arriba según datos que arrojó la gobernación de La Paz.

Equivocadamente, el gobierno transitorio acusa al MAS de estar detrás de estos movimientos reivindicativos, la irrupción de Felipe desvirtúa totalmente ese discurso, todos sabemos que Quispe, fue acérrimo opositor de la gestión de Evo Morales.

Como nunca en la historia, en este escenario tenemos a dos profesionales aymaras, a Eva Copa Murga, alteña, estudiada en la UPEA, como presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional y a Simón Choque presidente de la Cámara de Diputados, un hombre forjado en las organizaciones sociales ex presidente de la Federación de Estudiantes de Secundaria de El Alto 1989-90

El Dialogo y conciliación son las únicas opciones para dar una salida pacífica al conflicto, todavía es hora de que se fije una fecha de la convocatoria a elecciones consensuada, caso contrario este régimen perderá soga y cabra, por que el sector de la nación aymara a la cabeza de Felipe Quispe ya ha determinado la renuncia de Jeanine Áñez.

* Tata David Ticona Balboa: es Abogado, Periodista, Filósofo y Teólogo Indígena Aymara. Es gestor, proyectista, fundador de la Universidad Pública de El Alto (1989 – 2000). Celular 71539769

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